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viernes, 4 de junio de 2010

Dichos y refranes

Tanto dichos, refranes, parábolas como frases célebres son próximos. Es interesante distinguir sus matices para ayudar a identificarlos. Un dicho es una frase breve que resume una idea y que se usa oralmente  –así, por ejemplo, decimos “de dicho en dicho” para señalar que algo va de boca en boca, circulando en el habla cotidiana. El refrán se distingue del dicho por su carácter repetitivo y su contenido moral. Un refrán es, en su sentido musical, un verso que se repite cíclicamente. Además, según el Diccionario de la RAE, es un “dicho agudo y sentencioso de uso común”; es decir, una enseñanza formulada con inteligencia (agudeza) y que todos utilizamos en nuestro hablar cotidiano. Tanto parábolas como frases célebres se relacionan menos con la oralidad. La parábola es equivalente al refrán, aunque en nuestra cultura esta palabra se suele asociar a ciertos relatos bíblicos que implican una enseñanza a través de una imagen. Las frases célebres se relacionan con quien las pronunció: fueron acuñadas por un político, por ejemplo, en alguna situación crucial. Proponemos trabajar de preferencia con dichos y refranes porque se asocian de más cerca con la transmisión oral del conocimiento.

Dichos y refranes transmiten aprendizajes que han viajado a través de generaciones. De una cierta forma, un refrán es una estatua hecha de palabras que ha sido forjada y limada a través de los años con la voluntad de volverla tersa al oído y precisa en su significado. Por esa misma razón, muchos refranes tienen la sonoridad rítmica y rimada de un poema o una canción, cual dos versos cortos que fácilmente se memorizan, como los conocidos “A quien madruga, Dios lo ayuda”, “Quien mal anda, mal acaba” o “A lo hecho, pecho”. Así, se originan las más de las veces en la oralidad (la gente al hablar los va fabricando) y son usados en el habla cotidiana. Son verdaderas figuras literarias de nuestro hablar cotidiano.


(Publicado en Aula Creativa, Santiago, mayo de 2009)

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